lunes, 10 de mayo de 2010

Un día de octubre antes del 19

Esto lo escribí hace mucho como hace 6 años, pero lo comparto. Espero que pasen un buen momento y si tienen algo que comentar, adelante.

Un día de octubre antes del 19


Hoy decidí empezar sin más vueltas. El perro toma agua afuera que hay viento, mi hermano la llamaba con un pequeño silbido que parece un beso. El jardín parece arrasado por un terremoto. Dafne se llama la otra, tiene pelaje color cremita, cola larga, es chica todavía, también tiene lengua larga.

-¡Vos sentate!- dice mi hermano. Tiene 14 años, el domingo cumple 15.

Buscando en Internet un aguafuerte de Arlt encontré un montón, menos el que necesitaba, pero leí uno que me llamó la atención, cosa difícil en mí. Arlt daba consejos a los jóvenes de cómo empezar a escribir, decía que había que comenzar escribiendo lo primero que venía a la mente, las cosas de todos los días. Y como siempre, pienso en hacer las cosas y nunca las hago... hasta que me convencí cuando recién leí un prefacio de un libro de Capote, y él decía algo parecido, y bueno acá estoy. Siempre pienso, ya no sé lo que pienso, me olvido rápido. Creo que no tengo constancia con algunas cosas que digo. A veces no sé que rumbo tomar y ahora me acuerdo lo que pienso, pienso que tengo que escribir con metáforas, que no me vienen a la cabeza, siento que están ahí, pero que algo las retiene, es que escribo lo que pienso, pero para escribir hay que pensar lo que uno piensa, adornarlo, ponerle moñitos, brillantina y lentejuelas para que brille. Pienso que le tiene que gustar a los demás, sino me voy a sentir mal, pero en realidad primero me tiene que gustar a mí. Pero es como todo, nada me gusta, nada me convence del todo.

En la universidad, y esto lo tengo que escribir, piden que uno reflexione, se critica a todo el sistema, cuando en sí la universidad es una institución, y es parte importante del sistema, al menos creo yo. Pero no soy nadie, así que... qué importa lo que piense.

Está anocheciendo, un pequeño soplido del viento mueve los árboles, y a la vez sus hojas que forman un leve sonido. De la pieza se escucha que alguien da vuelta, por tiempo espaciado las hojas de un diario. Se escucha a lo lejos el ladrido histérico de un perro, un poco más cerca el ruido ensordecedor de las motos que pasan por la avenida que está a una cuadra. Un golpe sobre el metal se escucha a lo lejos, y el perro sigue su interminable ladrido. Hay muchos libros en mi pieza, en el pasillo, en la parte superior de la pared, pues les agregamos unos estantes porque los muebles ya no daban para más.

Hay silencio en la casa, casi siempre lo hay. El placard tiene dos puertas, una está cerrada, la otra está abierta pero asomando un pedacito, los estantes están un poco desordenados, la pieza en realidad también, a veces no tengo tiempo de ordenarlo, a veces no tengo ganas. Cómo escribir un cuento con doble significado, hay que ser muy inteligente y a veces no tengo ganas. Es muy feo pero muchas veces no tengo ganas de nada ¿será el sistema que nos hace parecer, pequeñas y grandes amebas descerebradas? Pero tampoco es cuestión de echarle la culpa siempre a los de afuera, si uno se pone las pilas quizás pueda, la verdad no sé, pensé que las cosas eran de una manera, pero cuando salí a la calle me topé con un poste con un canasto de basura, aunque no todo sea para tirar, la gente lo tira igual, hay que deshacerse de algo alguna vez.

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